viernes, 19 de febrero de 2010

Juan Pujol (Garbo). El espía que derrotó a los nazis

Garbo desempeñó un papel clave en el éxito del Desembarco de Normandia el 6 de junio de 1944, hecho que cambió el curso de la II Guerra Mundial. La historia de este espía español bien podría parecer una novela pero en esta ocasión la realidad supera la ficción.

Nacido el 4 de febrero de 1912 en Barcelona, Juan Pujol García, miembro de una familia catalana de clase media fue llamado a filas a los 24 años por el ejército republicano alistándose con el propósito de pasar al bando nacional, cosa que hizo en septiembre de 1938. Sin embargo, después de la victoria de Franco no tardó en comprender que una España fascista era tan indeseable como una España comunista.

Al percatarse de la gran amenaza que suponía el nazismo, decidió que debía contribuir al final de la guerra ayudando a Gran Bretaña y ofreció sus servicios al espionaje británico. Cuando los británicos declinaron su ofrecimiento, Pujol comprendió que tenía que presentar algo más y ofreció sus servicios al III Reich, con la intención de servir como espía doble para los aliados, que confíaron en él por ser un excombatiente del bando nacional. Una vez de que fue aceptado por los alemanes recibió el nombre en clave de Rufus y realizó pequeños trabajos para estos volvió a ofrecer sus servicios al MI5 siendo esta vez aceptado.

Operando desde Lisboa hizo creer a los alemanes que les enviaba informes secretos desde Londres. Fingía viajar por toda Gran Bretaña y enviaba sus partes de gastos, según los precios que obtenía de una guía de ferrocarriles británica. Les decía que estaba reclutando toda una red de espías para el servicio de los nazis, convenciéndoles de que algunos de esos supuestos agentes eran personajes de gran influencia en la sociedad inglesa, provistos de información valiosa. Llegó a inventarse hasta 27 agentes y de cada uno de ellos tuvo que crear una ficha, y una historia.

Dado que la misión se iba complicando, en la primavera de 1942 fue trasladado a Inglaterra por el MI5, que le ayudó a realizar informes, que sirvieron para revestirle ante los ojos de los alemanes de un halo de eficacia y hacer que depositaran en sus informaciones una gran confianza.

Tan indispensable era el espía español para los dos países para los que trabajaba que en 1944 los ingleses le condecoraron con la Orden del Imperio Británico, casi al mismo tiempo que recibió la Cruz de Hierro de una Alemania agradecida.

Cuando los aviones nazis observaron una gran concentración de tropas a la altura de Normandía, Garbo les convenció de que en realidad se trataba de un señuelo ideado por los aliados para mantener alejadas a las tropas alemanas del verdadero punto de la invasión. Les persuadió de que en el sur de Inglaterra habían detectado unos grandes depósitos subterráneos repletos de armas y de que, según sus informaciones, la verdadera invasión se produciría en el paso de Calais, a 250 km de Normandía.

Incluso cuando comenzó la invasión, los alemanes creyeron tan firmemente en los informes que su agente les había enviado, que mantuvieron sus tropas esperando en el estrecho de Calais, decisión táctica que tuvo las consecuencias por todos conocidas. Para cuando Hitler se dió cuenta del engaño era tarde y las tropas aliadas ya se había adentrado demasiado profundo, por lo que la movilización de las divisiones acorazadas no tendrían el mismo significado.

Después de la guerra, por seguridad, fingió su propia muerte y se instaló en Venezuela bajo identidad falsa. Ni siquiera su mujer y sus hijas supieron de él hasta casi cuarenta años más tarde, cuando se dio a conocer en los años ochenta.

Murió en Caracas el 10 de octubre de 1988.

Para conocer las claves que debía utilizar el espía en su correspondencia con los nazis

Fuentes:
Holocausto en español
Wikipedia
Todo Seguridad

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