miércoles, 9 de junio de 2010

Sautuola y las Cuevas de Altamira


Aprovechando el hecho de que Altamira, cerrada al público desde 2002, pueda ser visitada de nuevo según lo dicho ayer por Miguel Ángel Revilla y Angeles González-Sinde, de manera controlada y garantizando su conservación, os acerco hoy unos breves apuntes de su historia y la de Sautuola, su descubridor.

Las cuevas de Altamira son el más importante conjunto pictórico prehistórico, situadas muy cerca de Santillana del Mar y denominadas como la Capilla Sixtina del arte cuaternario. Aunque su descubrimiento fue casual en 1.868, y en un principio se llamó la cueva de Juan Montero, la apreciación de su valor y su estudio fue obra de Marcelino Sanz de Sautuola, amigo de paseos y excavaciones, y aficionado desde joven a las Ciencias, la Botánica o la Geología, al que también se debe la introducción del eucalipto en los bosques de Cantabria.

Fue en el verano de 1879, en una de sus múltiples excursiones y acompañado por su hija María, de 8 años, cuando ésta le dijo al mirar al techo de la cueva en la que estaban "¡Mira, papá! ¡Bueyes pintados!", acababan de descubrir las cuevas de Altamira.

El año siguiente, 1880, Marcelino presentó sus conclusiones en sus "Breves apuntes sobre algunos objetos prehistóricos de la Provincia de Santander", en los que mostraba una reproducción de la bóveda natural con sus pinturas causando un gran impacto mundial, pues no se esperaba que nuestros ancestros prehistóricos exhibieran tan alto nivel cultural.

A pesar de que tanto Marcelino como el geólogo y paleontólogo español Juan Vilanova y Piera defendieron desde un principio la autenticidad de las pinturas, la opinión generalizada, encabezada por autoridades en Prehistoria como Émile Cartailhac, se resistió tenazmente a considerarlas como tales. La polémica es muy viva, sin embargo, acaban por abrirse paso en congresos y academias las pruebas presentadas y, finalmente, cuando en 1901 se descubrieron parecidas realizaciones del arte rupestre prehistórico en las cuevas de Font de Gaume y Combarelles (Les Eyzies, Dordoña), Cartailhac reconoce su anterior equivocación y rectifica públicamente lo creído hasta entonces con el artículo “La grotte d’Altamira, Espagne. "Mea culpa" d’un sceptique” mostrando su respeto y admiración por Sautuola. Es muy sincero el arrepentimiento del profesor francés, y siempre que visita la cueva de Altamira pasa antes a saludar a doña María, la hija del caballero montañés; la niña que un día de verano asombrada señaló al padre aquellas pinturas trazadas en el techo de la caverna.

Pero Sautuola, quien había muerto 14 años antes, no vivió para disfrutar la retritución de su honor, ni la posterior confirmación científica de un descubrimiento que revolucionó totalmente los criterios que se tenían sobre el grado cultural del hombre paleolítico, confirmando una sensibilidad especial, bien por la religiosidad, bien por los aspectos mágicos.

Fuentes: www.elbosquedelaanjana.es y es.wikipedia.org

Video y Documental sobre las Cuevas de Altamira


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