sábado, 31 de julio de 2010

El nacimiento del Tajo

Ando el Alto Tajo, serrano del manantío a Trillo; 
gustaria de seguir y verle Tajo alcarreño camino de Zorita; 
entre Zorita y Aranjuez, Tajo manchego; 
Tajo de la Sagra a la Jara, toledano; 
Tajo que en Extremadura entra por las Villuercas 
y bajo los arcos de Alcántara sale hablando portugues... 
Serrano, alcarreño, manchego, toledano, extremeño: cinco Tajos.
Pedro de Lorenzo (1968): Viaje de los ríos de España.

A 1593 metros de altitud en el término municipal de Frías de Albarracín y en el corazón de los Montes Universales nace el río Tajo, el más largo de España con 1008 kilómetros de longitud, desde donde inicia un largo recorrido hasta desembocar en el Atlántico, en Lisboa.

Muy cerca del punto exacto donde brota el río, la Fuente García, nos encontramos con un conjunto de esculturas de José Gonzalvo que simbolizan el río Tajo y las tres comunidades españolas por las que transcurre: Teruel, Cuenca y Guadalajara. 


En el lugar, bien señalizado, se llevaron a cabo unas obras de acondicionamiento que han mejorado sensiblemente su apariencia dotándolo de aparcamiento, merendero y un pequeño estanque.

jueves, 22 de julio de 2010

Albarracín. Un ejemplo de belleza.

Después de haber visitado Calatayud, Daroca y Teruel continué con mi viaje y me dirigí hacia Cuenca, pero antes me propuse hacer un alto en Albarracín. Poco antes de llegar a esta localidad turolense, uno de los pueblos más bonitos de España, tuve la oportunidad de acercarme a alguna de las pinturas rupestres cercanas.

En el suroeste de la provincia de Teruel, junto a los Montes Universales y el río Guadalviar se encuentra la ciudad de Albarracín. Declarada Monumento Nacional en 1961, la tranquilidad que emanan sus rincones contrasta con un pasado que evidencian sus 5 murallas. Su estratégico emplazamiento, encaramada sobre un cerro rocoso a 1.171 metros de altura, y su alargado y tortuoso trazado medieval con calles estrechas y empinadas, adaptadas a la ladera de la montaña junto a escalinatas y pequeñas plazas en perfecto estado de conservación hacen de este municipio un ejemplo de belleza.

En su peculiar arquitectura popular predominan las casas construidas con entramados de madera y tabicones de yeso rojizo, que dan un color característico al conjunto urbanístico, adaptadas a los desniveles del terreno. También llamará la atención al viajero la aproximación de los tejados, en un intento de ganar espacio habitable, a la vez que se crea un ambiente de penumbra casi permanente. 

Destacan en Ayuntamiento del siglo XVI, la catedral del Salvador, construida en 1595, las iglesias de Santa María y Santiago y el Palacio Episcopal además de otros edificios señoriales, como la mansión de los Monteverde de Antillón o las irregulares casas de Julianeta y la casa de la calle Azagra y las plazas de la Comunidad y la Plaza Mayor. Albarracín es, sin duda, un lugar ineludible y recomiendo encarecidamente que si tienen la oportunidad se acerquen a este marco incomparable.

 Un paseo por Albarracín

martes, 20 de julio de 2010

Bacalao al pil-pil. El nacimiento de un suculento plato

Corría el año 1836 y el bacalao era un artículo de consumo más entre la población bilbaína ya que al ser una plaza comercial de primer orden era un importante centro redistribuidor de este pescado en salazón. 

Un comerciante vizcaíno, Simón Gurtubay (Juan según otros), cambió el devenir gastronómico del bacalao en Bilbao. Solicitó a su proveedor que le enviase una cantidad de bacalao u otra. Según unas fuentes eran "20 ó 22 bacaladas" y según otras "100 ó 120 bacaladas". La cuestión es que no se cuidó de separar convenientemente ambas cantidades ni de acentuar la disyuntiva, a lo que el proveedor entendió la vocal como un cero más enviándole por error un pedido muchísimo mayor al solicitado.

Tras el disgusto inicial, el comerciante trató de hacer gestiones para vender parte de aquello en otras provincias del litoral cantábrico y en ello andaba cuando comenzó el segundo asedio carlista a la villa. Ante la escasez de alimentos esta remesa de bacalao ayudó a paliar la difícil situación de los bilbaínos y hizo de aquel comerciante un hombre rico, llegando a ser uno de los más importantes empresarios bilbaínos del siglo XIX.

Gracias a aquella remesa extra, a una buena provisión de aceite y al ingenio de los bilbaínos, el bacalao al pil-pil se convirtió en uno de los platos típicos de la excelente gastronomía vasca. 

Fuentes: www.bilbao.net  www.elcorreo.com  www.euskonews.com
+ Información: La receta de bacalao al pil-pil en YouTube

lunes, 19 de julio de 2010

Jarabo. Los crímenes de un señorito español


José María Jarabo, el último ajusticiado en España por el garrote vil.

El folclore de París presumía de Landrú y el de Londres, de Destripador, que recortaba de maravilla en la niebla, pero Madrid, de memoria frágil, había olvidado a Luis Candelas y nadie le rezaba un padrenuestro cuando pasaba por la Puerta de Toledo, donde le ajusticiaron en 1837. Como mucho, algún mesón para forasteros llevaba su nombre y ofrecía unos jarrillos de barro en los que ponía «robado en la cueva de Luis Candelas» que acababan, junto al toro de cartón y la flamenca, en el cajón de las cosas que nadie sabe dónde poner. 

Sin embargo, en el andurrial cañí de los chulos de gorra y de las manolas que andaban gritando el nardo, había casi más choros que mendas por lo legal. Estaban las mecheras, que descuidaban el género en las narices de la dependienta, que se había distraído con un quinto de la infantería, que era maño; y estaba el trilero de la sota y los dos ases, ¿dónde está la puta?; y estaban los guindas del autobús; los palquistas (chorizos por escalo); los percadores (chorizos de ganzúa), y el que paseaba la mojosa cuando se le calentaba el Valdepeñas y rendía la tarde con una tragedia. Estaba el pollo aquel que le vendió a un cateto una línea del tranvía y los calorros que mercaban el birle en el Rastro de Cascorro y gritaban el agua cuando asomaba la pestañí. Estaban los artistas del tocomocho y estaba Baroja paseando por el Retiro con el virtuoso detrás, mirando de bailarle el estuche porque le junó, por la boina, pinta de julai flete de aligerar. La villanada de los madriles era de castizal, de chato áspero y porras para desayunar, y no se podía exportar, como los gángsters de Chicago, hasta que llegó el asesino Jarabo, que sabía hablar inglés.

José María Jarabo Pérez Morris era un señorito calavera que nunca sintió la menor curiosidad por madrugar y prefirió enfilar la calle torcida. En su infancia no hubo un padre con la mano larga ni una madre en la esquina, charlando con los marineros, no hubo gazuza ni frío, ni un pariente que estranguló a una monja, sino todo lo contrario: su familia manejaba una fortuna en Puerto Rico y su abuelo Félix había sido magistrado del Supremo. Lo que pasó es que Jarabo salió flojo para el tajo y garufa para la noche. Acabó a duras penas el Bachillerato de pago en el colegio del Pilar, donde estudiaban los hijos de los embajadores, pero sus libros solían dormir en el Monte de Piedad mientras él cerraba los tablaos andando a las lumias. Su madre pensó que le vendría bien un barniz de mundo y le envió a estudiar Derecho a los Estados Unidos, donde Jarabo ensayó un matrimonio fugaz y en lugar de la ley aprendió el hampa de los gringos hasta que le detuvieron por proxenetismo y acabó a pensión completa en el penal de Springfield, en Missouri. Durante un permiso cogió las de Villadiego y volvió a Madrid, en donde se puso a administrar inmuebles de la familia que no tardó en hipotecar para pagar las trampas del burle de las timbas de trastienda y los cañones de gambas y gin-fizz del Chicote y del Morocco. 

Y es que Jarabo era el rey de la noche, era un tarzán que sabía judo y bailar el chachachá, que lucía trajes a medida y endilgaba el verbo facilón de los farsantes, que spikinglis very güel, que presumía de bien macho y de esta ronda la paga un servidor y que si había que pasear la mano para plancharle a uno la jeta pues se sacaba y al reparto. En menos de diez años se fundió quince millones de pesetas en jolgorios, propinas y flamenco, en cocaína, en el naipe y en los caprichos de las hembras, hasta que en 1958 se vio sin un real, con los trajes chulos en el empeño y nadie al que pegar un sablazo. 

Mientras mamá estaba en Puerto Rico pensando que su hijo era un señor, Jarabo, que tenía 35 años, malvivía a caballo entre dos pensiones de mala muerte en las que tenía que dar el esquinazo al casero, estaba nervioso y tenía una pistola. Y entre manos un asunto delicado, un asunto que requería labia y parné y no una pistola y poca paciencia: su antigua amante inglesa Beryl Martin Jones, con la que había mantenido un romance de sábanas de seda del Ritz, estaba en un apuro porque su marido le reclamaba una sortija que ella le había confiado a Jarabo. Éste no había tardado en pignorarla en la casa de compraventa Jusfer, en el 19 de la calle Sainz de Baranda, y ahora no tenía las 4.000 pesetas que le pedían por recuperarla. Félix López Robledo y Emilio Fernández, los socios de la casa de empeños, calculaban sacar 200.000 pesetas por ella y no estaban dispuestos a dejarla escapar por las garantías de pago de un zángano, así que Jarabo cargó su Browning del 7,65 mm. y cogió la calle del medio.
Emilio Fernández vivía en el cuarto piso del 57 de la calle Lope de Rueda. El 19 de julio de 1958, después de la fiesta del Alzamiento, Jarabo llamó al timbre con la uña del pulgar, evitando usar las yemas de los dedos. A él, que se las había visto con el FBI, no le iban a trincar los bofias de la BIC (Brigada de Investigación Criminal), hechos al chorizo de los madriles, que se iba a por la de Albacete cuando se soltaba la gresca y acuchillaba al bulto, dejando un riego de sangre hasta su madriguera, como las migas de Pulgarcito. Le abrió la asistenta, Paulina Ramos, de 26 años, que le dijo que el señor estaba a punto de llegar. Jarabo la apuñaló en el corazón con un cuchillo de cocina y esperó al prestamista. Cuando llegó le pegó un tiro en la nuca y le dejó muerto en el lavabo. La mujer de Emilio Fernández se llamaba Amparo y estaba embarazada de tres meses. Cuando entró en su casa se encontró el cuadro y corrió a encerrarse en su dormitorio pero Jarabo la inmovilizó con un edredón y le disparó en la cabeza. Pasó toda la noche con los tres cadáveres, dispuso la casa para que pareciese que se había celebrado una fiesta que se torció en trifulca y se sopló una botella de chinchón. Salió con el alba, desayunó churros y se fue al cine. El lunes madrugó y se escabulló en Jusfer, entrando con la llave que había cogido de la chaqueta de Emilio Fernández y cuando Félix López Robledo llegó para abrir el negocio Jarabo le bajó la chaqueta hasta los codos inmovilizándole los brazos y le descerrajó un tiro en la nuca. Cubrió la sangre con serrín y registró el local, pero no encontró la sortija y, para no irse de balde, afanó género para ir tirando. 

Le cogieron por presumir. En vez de las migas de Pulgarcito le dejó al inspector Viqueira un traje empañado de sangre, pero es que era un buen traje, cortado a la medida y que le iba como un guante. Lo dejó en la tintorería Julcán, en la calle Orense, explicando que había tenido una pelea con unos yanquis de la base de Torrejón, pero los hermanos García Aguilera pensaron que era demasiada mancha para una camorra de mesón. A Jarabo le calzaron las pulseras cuando fue a recogerlo con una golfa en cada brazo. 

Le juzgaron en la Audiencia Provincial de Madrid, en enero del 59. El proceso congregó más público que una corrida de Las Ventas. Había de todo: cuatro muertos, un golferas de buena cuna y una misteriosa dama inglesa que perdía sortijas. Asumió su defensa Antonio Ferrer Sama, que por primera vez en España esgrimió como atenuante la consideración de que el acusado era un psicópata y, por lo tanto, no era responsable de sus actos. Arbitraron cinco médicos, dos resolvieron que sí pero los otros tres determinaron su cordura y le mandaron al garrote. Fue el último ajusticiado por la jurisdicción ordinaria de la historia de España. Apoyado en el palo dejó de ser chuleta: Jarabo tenía el cuello de un toro y le tocó en suerte un verdugo enclenque que tardó veinte minutos en rompérselo.

17.07.10 - MARTÍN OLMOS - EL CORREO

+ Información: Ver Película JARABO. La huella del crimen.

domingo, 18 de julio de 2010

Pinturas Prehistóricas en la Sierra de Albarracín

Al suroeste de Teruel, surge la Sierra de Albarracín, un conjunto paisajístico y cultural sorprendente, dominado por un extenso pinar, que da nombre al Paisaje Protegido de los Pinares de Rodeno de Albarracín que ocupa una extensión superior a 3.000 hectáreas y cuyo valor radica en los modelados de las areniscas y conglomerados en combinación con la masa de pino rodeno o Pinus pinaster (pino resinero de mediana altura y corteza áspera) cuya coloración rojiza realza las numerosas manifestaciones de arte rupestre que albergan los abrigos y barrancos.
 
En el Parque Cultural de Albarracín (45.250 hectáreas) se halla una de las mayores concentraciones de arte rupestre post-paleolítico del Sudoeste de Europa con hasta 26 sitios con restos prehistóricos, si bien algunos de ellos conservan únicamente unas pocas figuras. El conjunto de Arte Rupestre levantino de El Rodeno de Albarracín, en la carretera que une Albarracín con Bezas y a unos 5 kilometros del primero de estos pueblos, es uno de los más importantes de España debido a su alta densidad de abrigos, doce en total, todos ellos con gran variedad de figuras y estilos. Debido a brevedad de mi viaje tan solo pude acercarme a algunos de ellos.

Abrigo de los Cazadores del Navazo
En el abrigo aparece un friso corrido donde se han representado varias figuras corridas, realizadas con la técnica de piqueteado en punto y raya, que fueron dadas a conocer por F. González y Mª V. Merino en 1974. El grupo más importante está situado en el extremo derecho donde aparece la posible representación de una alabarda en disposición horizontal y una figura humana, adornado con un cinturón, sujetando en su mano derecha un arco y en la otra un objeto impreciso.


 Abrigo de Lázaro
Posee este nombre por haber sido descubierto por Lázaro Jimenez, vecino de Albarracín, en 1986. Aparecen dos escenas bien diferenciadas, realizadas en pintura roja. En la primera se pueden ver dos arqueros luchando, uno de ellos con una maza, y en la segunda se observa un arquero con las piernas flexionadas enfrentándose a un tosco cuadrúpedo con las patas replegadas. En estas figuras, posiblemente Neolíticas, los arqueros han sido realizados con trazos lineales mientras que el animal con tintas planas.




Abrigo de los Toros del Prado del Navazo
La primera noticia publicada sobre este yacimiento se debe a E. Marconell en 1892. Se trata de una de las estaciones más importantes del conjunto de Albarracín. En este abrigo se han catalogado 19 representaciones: bóvidos, cuadrúpedos indeterminados, figuras humanas y un équido. Las más destacadas son los grandes bóvidos algunos de ellos de 70cms de longitud con los cuernos en perspectiva torcida, cuerpos muy alargados y patas muy cortas. Todas las figuras, atribuibles al Neolítico, son de color blanco-amarillento, a excepción de un toro y un arquero en negro. Las pinturas de animales realizadas con tintas planas mientras que las figuras humanas han sido realizadas en trazos lineales.


Estas pinturas nos ofrecen gran cantidad de información acerca del modo de vida, creencias y ritos, así como escenas de la vida cotidiana de las sociedades prehistóricas.

 
Pinturas Rupestres Prado del Navazo (Albarracín) - www.youtube.com

+ Información: 
Oficina de Turismo de Albarracín
C/ Catedral, 5
44100 Albarracín
Teléf.: 978710251

viernes, 9 de julio de 2010

Teruel. Paraíso mudéjar

Tras mi breve paso por Calatayud y Daroca me dirigí al primer destino de mi ruta vacacional. Había programado esos días con la intención de navegar por provincias desconocidas para mí y Teruel era una de ellas. Se podía intuir de camino a la capital turolense lo que me iba a encontrar allí. Para aquel que está acostumbrado a observar las iglesias castellanas (no desmerecen en absoluto), el hecho de contemplar aquellas imponentes estructuras de estilo mudéjar levantadas sobre un paisaje mucho más verde del que yo esperaba ver por esos lares me causó una agradable impresión. Y como la información sobre estos tesoros arquitectónicos abunda en la red os dejo, sin más preámbulos, unas bonitas imágenes de la ciudad.


Plaza de San Juan

Plaza del Torico
 

 Torre e iglesia de San Pedro y Mausoleo de Los Amantes
 

 Torre de El Salvador
 

Catedral de Santa María de Mediavilla 

Acueducto-Viaducto de los Arcos

lunes, 5 de julio de 2010

Daroca. Un recuerdo del pasado

A unos 90 kilómetros a sur de Zaragoza y a orillas del río Jiloca se conserva, majestuosa, la población de Daroca, donde me dirigí para hacer un breve avituallamiento. Al adentrarme en el casco urbano por la Puerta Alta ya pude darme cuenta de que éste no era un pueblo más al que añadir en mi cuaderno de bitácora. Los edificios parecían salpicados por la historia, por un pasado medieval que quería salir a borbotones.




Junto a la Puerta Alta se encuentra el Convento de Escolapios, fundado en1731. Bajando por la calle Mayor, que vertebra la localidad, podemos contemplar casas de carácter noble como el Palacio de los Luna, la Casa de la Comunidad o el Almudí, el primero del siglo XIII y los dos últimos del siglo XVII.



Dirigiéndome a la parte alta del pueblo me topé con el patrimonio religioso de Daroca. Destaca la Colegiata de Santa María de los Sagrados Corporales de origen románico y reformada en el siglo XVI en estilo renacentista. Otras obras de interés son las iglesias de San Juan de la Cuesta y de San Miguel, ambas del siglo XII. 



Después de la suculenta comida concluí mi visita paseando por la Plaza de La Comunidad donde esta erigido un busto en recuerdo de Mariano Navarro Rubio junto a la que se puede ver el Palacio de los Gil de Bernabé del siglo XVI. Abandoné Daroca, como no podía ser de otra forma, por la Puerta Baja, con unas vistas espectaculares en mi memoria y la sensación de que todavía me quedaban muchas cosas de saber sobre aquel lugar. La próxima vez será.


+ Información: Ruta Monumental Daroca y www.turismodezaragoza.es

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