viernes, 22 de abril de 2011

El entierro de Genarín, un borrachín ilustre

Imagen: www.absolutleon.com
En el día de ayer se llevó a cabo el entierro de Genarín, una procesión atípica que forma parte de la Semana Santa leonesa.

Genaro Blanco fue un pellejero conocido en las calles del barrio Húmedo, inseparable de su botella de orujo, cliente habitual de los burdeles de la ciudad y que fue atropellado mortalmente por el primer camión de la basura que hubo en León mientras estaba haciendo sus necesidades junto a la muralla medieval, en la llamada Calle de los Cubos, en la noche de Jueves Santo de 1929.

A su alrededor surgió entonces la costumbre de rememorar tal acontecimiento con una procesión, creando para ello la parafernalia de una cofradía sustentada en los supuestos milagros del borracho. 

El procesión comienza en la Plaza del Grano bendiciendo con orujo a los nuevos cofrades. Desde allí la comitiva se dirige, bebiendo orujo y coreando diferentes consignas (como por ejemplo “Genarín, valiente, queremos aguardiente” a la muralla de la ciudad donde uno de los hermanos trepa y hace la ofrenda del laurel, el queso, la hogaza de pan, las naranjas y el orujo, y recita los siguientes versos:

“Y antes de ser declamadas para gloria de este mundo,
Siguiéndote en tus costumbres, pues nunca ganasteis lujos,
Bebamos a tu memoria una copina de orujo,
Que fue lo que más chupaste antes de ser difunto.”

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