lunes, 28 de noviembre de 2011

Mambrú se fue a la guerra

Esta canción popular fue compuesta tras la batalla de Malplaquet (1709), que enfrentó a los ejércitos de Gran Bretaña y Francia, durante la Guerra de Sucesión Española. A pesar de su derrota, los franceses creyeron muerto en la batalla a su enemigo John Churchill, duque de Marlborough, que es a quien se dedica la canción burlesca. La melodía de la canción parece ser aún más antigua: según Chateaubriand, es de origen árabe y habría llegado a Francia llevada por los cruzados. La canción se popularizó en tiempos de Luis XVI: una de las nodrizas del delfín solía cantarla; la canción agradó a los reyes y pronto se difundió por Versalles y luego por todo el país. A España llegó por influencia de los Borbones, con el nombre Marlborough reducido a un más pronunciable Mambrú. Solían cantarla sobre todo las niñas, típicamente acompañando al juego de rayuela.

John Churchill retratado por Adriaen van der Werff

Existen también versiones en otros idiomas. La inglesa, cantada con el estribillo For he is a jolly good fellow ha dado lugar a la canción del mismo nombre, conocida en España como Es un muchacho excelente y en Argentina, México, Perú y Uruguay (entre otros países de Latinoamérica) como Porque es un buen compañero.

En Argentina, la poetisa y cantautora María Elena Walsh popularizó esta melodía entre los chicos, durante las décadas de 1960 y 1970 fundamentalmente. También la misma autora escribió otras canciones en homenaje a Mambrú como la Canción del estornudo.

Mambrú se fue a la guerra,
mire usted, mire usted, que pena,
Mambrú se fue a la guerra,
no sé cuándo vendrá.
Do-re-mi, do-re-fa,
no sé cuándo vendrá.

Si vendrá por la Pascua,
mire usted, mire usted, qué gracia,
Si vendrá por la Pascua,
por la Trinidad.
Do-re-mi, do-re-fa,
o por la Trinidad.

La Trinidad se pasa,
¡qué dolor, qué dolor, qué pena!,
la Trinidad se pasa
Mambrú no viene ya.
que do-re-mi, que do-re-fa,
Mambrú no viene ya.

Por allí viene un paje,
¡qué dolor, qué dolor, qué traje!,
por allí viene un paje,
¿qué noticias traerá?
que do-re-mi, que do-re-fa,
¿qué noticias traerá?

Las noticias que traigo,
¡del dolor, del dolor me caigo!
las noticias que traigo
son tristes de contar,
que do-re-mi, que do-re-fa,
son tristes de contar.

Que Mambrú ya se ha muerto,
¡qué dolor, qué dolor, qué entuerto!,
que Mambrú ya se ha muerto,
lo llevan a enterrar.
que do-re-mi, que do-re-fa,
lo llevan a enterrar.

En caja de terciopelo,
¡qué dolor, qué dolor, qué duelo!,
en caja de terciopelo,
y tapa de cristal.
que do-re-mi, que do-re-fa,
y tapa de cristal.

Y detrás de la tumba,
¡qué dolor, qué dolor, qué turba!,
y detrás de la tumba,
tres pajaritos van.
que do-re-mi, que do-re-fa,
tres pajaritos van.

Cantando el pío-pío,
¡qué dolor, qué dolor, qué trío!,
cantando el pío-pío,
cantando el pío-pa.
que do-re-mi, que do-re-fa,
cantando el pío-pa.

Fuente: Wikipedia

martes, 8 de noviembre de 2011

Oficios Olvidados: Almadieros, los navegantes del pirineo

Almadieros en el Ebro  ecoter.wordpress.com
Almadieros, navateros o raiers, dependiendo de si nos encontramos en Navarra, Aragón o Cataluña, representan un oficio que trata de recuperar su vigencia gracias a las celebraciones organizadas en el Valle de Roncal, en el Sobrarbe, en la comarca de Pallars Jussá y en el Alt Urgell.

En los valles pirenaicos el aprovechamiento de los bosques ha sido desde tiempos inmemorables la principal fuente de ingresos y sus ríos la rápida forma de transportar la madera hasta lugares como Zaragoza o Tortosa donde podía ser vendida para su transformación. Esta madera era transportada formando lo que llamamos almadias, navatas o rais.

La almadia estaba formaba por varios tramos de maderos de idéntica longitud amarrados entre sí mediante jarcias vegetales (vergas de avellano, mimbre silvestre, etc.), con remos en la punta y en la zaga cuya misión es dirigir o conducir la balsa por el cauce del río. 

Durante el viaje, los almadieros más expertos solian ir en la  primera almadia para solucionar cualquier inconveniente. No era raro encontrarse con rocas y otros obstaculos naturales, tramos donde el caudal era escaso, meandros o fuertes desniveles. El viaje era toda una aventura y en ocasiones se aprovechaba para transportar mercancías o personas.

En la segunda mitad del siglo XX, la aparición de medios de comunicación más rápidos, la generalización de nuevos regadíos y la construcción de obras de regulación hidráulica contibuyeron a la desaparición de esta actividad económica que la sociedad actual ha demostrado su interés por recuperar.

Fuente:
www.pirineo.com

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