jueves, 15 de marzo de 2012

Ciudad centíbero-romana de Numancia

Lo que sufrió la arévaca Numancia en su lucha contra la todopoderosa Roma es algo que se estudia en los colegios y conoce, aunque sea a grandes rasgos, el conjunto de la población (aquellos que no sepan de que hablo deberían instruirse aquí). Lo que pretendo con esta entrada es poner en valor y dar a conocer al viajero un yacimiento que merece la pena visitar para ensalzar a un pueblo que pagó con la vida la lucha por la libertad, convirtiendo una honrosa derrota en un mito de nuestra historia que solo otros pudieron soñar.

La ciudad celtíbero-romana de Numancia se encuentra en el cerro de La Muela, junto al pueblo de Garray y a 7 kilómetros de la capital soriana. Tras dejar el coche en el aparcamiento hay que dirigirse al centro de recepción de visitantes, donde además de adquirir la entrada podremos ver un vídeo explicativo. A pesar de que la mayoría de los restos corresponden al periodo posterior a la conquista romana lograremos transportarnos a otra época.

Comenzamos la visita por un recorrido bien señalado con paneles informativos. En primer lugar nos encontramos con dos monumentos conmemorativos. El primero, con pedestal, obelisco y cuatro lápidas fue construido a expensas de D. Ramón Benito Aceña e inaugurado en 1905 por el Rey Alfonso XIII. El segundo, levantado en 1842 e impulsado por la Sociedad Económica Numantina, quedó inconcluso por falta de medios, resaltando sólo su base o pedestal, donde se dejaron embutidas cuatro placas de mármol que quedaron sin inscribir. Debajo de este monumento se encuentran los restos de un caldarium doble de unas pequeñas termas romanas.
Monumentos

Sobre la ciudad celtíbera se edifico una romana que, mantubiendo el aspecto indígena de la anterior, introdujo mejoras. Se construyeron algunas casas de mayores dimensiones como este edificio público romano, con las estancias ordenadas en torno a un patio central porticado, del cual vemos su planta.
Aún se aprecian las bases de las columnas
Más adelante observamos la encrucijada de calles donde se aprecia como la ciudad estaba bien planteada para defenderse del viento del Norte al situar las calles y las casas en disposición Este-Oeste.

Encrucijada de calles. Muralla y casa celtibérica al fondo
El agua de lluvia se recogía en aljibes o depósitos, excabados en el manto natural y realizados con piedra, que se situaban en los patios de las casas para uso particular o en las esquinas de las manzanas para uso comunal.

Aljibe con escalera
Uno de los puntos fuertes del yacimiento arqueológico son las reconstrucciones de casas antiguas. La vivienda celtibérica reconstruida en Numancia es de planta rectangular y está dividida en tres estancias: una delantera dedicada a labores artesanales con una trampilla en el suelo para acceder a la bodega; una habitación central o lugar de reunión familiar, donde dormían y comían y otra más pequeña, destinada a almacén o despensa; con las paredes de base de piedra y recrecidos de postes de madera y adobes, techándose con cubierta vegetal.

Por el constrario, las casas de época romana eran más grandes y sus paredes estaban completamente hechas de piedra, manteniendo la cubierta vegetal. A través de un patio se accede a un pequeño vestíbulo que facilita el paso a la cocina y a las habitaciones. La última estancia es el granero, comunicado con un pequeño corral para los animales.

Casa romana

La ciudad estaba rodeada por una muralla de la que se ha reconstruido un tramo con la base de piedra mientras la parte superior remata en un parapeto hecho con adobe y postes de madera.

Muralla celtibérica
Proseguimos nuestro paseo hacia el barrio sur donde, tras la conquista, vivieron ciudadanos acomodados al ser una zona más protegida y agradable de habitar. Sus casas estaban dotadas de pequeños pórticos con columnas al estilo romano.

Casa con patio porticado
La visita concluye llegando de nuevo al comienzo del recorrido donde se muestran los molinos de mano recogidos en diferentes sitios de la ciudad. Se diferencian dos tipos: uno más simple de vaivén o barquiforme y otro circular, constituido por dos piedras acopladas con un hueco central.

Molinos de mano circulares
+ Información: www.numanciasoria.es   Horarios y Tarifas

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