sábado, 26 de mayo de 2012

Casonas de indianos: El chalet Hernáiz

Aunque la mayoría no encontraron mejor destino en América que la pobreza de la que huían, otros si que hallaron la fortuna que tanto anhelaban. Muchos de estos últimos decidieron volver años más tarde a su tierra natal donde procuraron hacer ostentación de su riqueza restaurando antiguas casonas o construyendo vistosos palacios que adornaron muchos de nuestros pueblos y ciudades.

Uno de aquellos lugares donde la emigración dejo huella es el Valle de Carranza, donde también hubo quienes erigieron iglesias, escuelas... o donaron importantes cantidades para revitalizar el lugar del que procedían. Cabe destacar en este aspecto a la familia Chavarri, a Pedro Negrete Sierra y a Miguel Sainz Indo.

Entre la arquitectura del valle, mayoritariamente de los siglos XIX y XX, podemos nombrar gran cantidad de edificios que merecen la penan contemplar como Villa Sarita y Villa Pepita, la casa de José Altuna o la de Benito Paliza pero, en mi opinión, destaca la construcción conocida como el chalet.

El chalet Hernáiz
Los hermanos Francisco y Lorenzo Hernáiz Lezcano consiguieron, tras emigrar a Puerto Rico, levantar el América una importante empresa textil junto a la familia catalana de los Targa y el gallego Marcelino Ante. Tras regresar, en 1904 encargaron la construcción de una residencia en el barrio de Concha al arquitecto francés Jean Darroguy, quien termino los trabajos cuatro años más tarde (otras fuentes hablan de su registro en 1915).


Darroguy, autor de la Casa Montero y del Teatro Campos, las dos obras más representativas del modernismo en Bilbao, combina en esta ocasión diferentes registros con las cubiertas muy accidentadas y un gran número de galerías acristaladas, miradores y terrazas cubiertas. La carpintería exterior, pintada en color rojo, contrasta con el gris de la piedra caliza.

Dividido en tres viviendas independientes en 1971, su disposición original era la siguiente: En el semisótano se encontraba la caldera de la calefacción, el secadero de fruta, la bodega y el lavadero. La planta baja albergaba el vestíbulo con arranque de la escalera, el hall, el salón de recibo, el cuarto de estar comunicado con una terraza, el comedor de los niños, la cocina, el office y la despensa. El primer y el segundo piso constaban de diez dormitorios, cuarto de baño, la capilla y un cuarto con el depósito del agua.

Fuentes y + Información:
Casonas de Indianos en Vizcaya
La arquitectura residencial en Carranza desde finales del siglo XIX hasta mediados del siglo XX (Maite Paliza Monduate)

LinkWithin

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...